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P. Armando Nieto:

"A través del libro "Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú, queremos servir a la Iglesia"
   Nos propusimos primero determinar el comienzo y el final de esa tabla cronológica. No comienza con la llegada de los primeros religiosos españoles al Perú que eran dominicos, sino quisimos empezar antes en eventos o acontecimientos anteriores al Descubrimiento del Perú, por eso propusimos como fecha inicial el Descubrimiento de América, el encuentro de dos mundos 1492, porque con la llegada de los españoles a las Antillas también comienza la Evangelización de América. El espacio cronológico abarca a partir del S. XV hasta 1999, año final de esta obra; es un cuadro panorámico de como la preocupación de la Iglesia fue constante por la evangelización de estas nuevos naciones, cómo penetran en la Sierra, cómo penetran en la Selva, en sitios inverosímiles.
      A través del libro "Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú (1494 - 1999)" queremos servir a la Iglesia. Léanlo como libro de consulta pero al mismo tiempo si lo leen de corrido encontraran una línea que es la actividad de la Iglesia desde que llegan los primeros religiosos al Perú, creo que es la gran lección que me ha dado el trabajo de recopilación, preocupación por la evangelización. En ese tiempo existía el Patronato Regio, que como bien decía el P. Enrique Bartra - mi profesor de Historia- "el patronato era como el anverso y el reverso, como una moneda" el anverso el aspecto positivo, es la preocupación que tuvieron los gobernantes por la marcha de la Iglesia en territorios dificilísimos y con que regularidad ampliaron una Diócesis o al tener que nombrar un sucesor de un obispo muerte, se procedía a: elección por parte del gobierno, nombramiento por parte de Roma, consagración, y el viaje; todo esto lo costeaba el Patronato; por otra parte el reverso son las fricciones entre el poder civil eclesiástico. Aquí está citada la fecha en que el arzobispo de Lima., Santo Toribio de Mogrovejo, se ve atacado por el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, Mogrovejo coloca el escudo del Arzobispo en la puerta del Seminario llamado después Mogrovejo por Santo Toribio de Astorga y el virrey Hurtado no encontró mejor manera de demostrar su disgusto que enviar a unos obreros para que picasen y destruyesen el escudo del Seminario, por supuesto Santo Toribio elevó su protesta a Madrid y de Madrid llega la respuesta de Felipe II que le dice: "deje usted que el Arzobispo proceda, pero al mismo tiempo le pido que coloque Usted el escudo del reino de España".
   Ello demuestra pues esa especie de dualidad que por una parte fue ventajosa para el Perú, pero tuvo algunos aspectos que no pueden ser olvidados y tampoco excesivamente descritos. Al principio del libro se tocan los obispados que no son peruanos por la sencilla razón de que el Arzobispado de Lima que se funda en el año de 1546 era la diócesis fundamental, metropolitana y tenía diez Obispos sufragantes: Quito, Cuzo, Santiago de Chile, Panamá, Charcas, La imperial, Paraguay, Nicaragua, Tucumán; todos dependían del Arzobispado de Lima, era la diócesis más grande del mundo territorialmente, abarcaba literalmente todo Sudamérica, 51 papas han gobernado la Iglesia desde la Conquista de los españoles con Pizarro, un poco antes también con Alejandro XI por el Tratado de Tordesillas; el libro de José Antonio del Busto que nos sirvió de modelo se llama "Historia Cronológica del Perú", pero son 25 colaboradores para los diversos aspectos de la recogida de información, y que naturalmente tiene una preocupación más por la historia política, económica, militar, y por eso creemos que es un gran aporte el fijarse en el aspecto de la Iglesia que tiene tantos referentes que se pueden comprobar históricamente.
   Agradecimientos a Monseñor Salvador Piñeiro Arzobispo de Ayacucho y Presidente de la Conferencia Episcopal del Perú por su aporte, digamos su elogio. Lo tomamos con un reto para futuros trabajos. Agradecido con la Universidad Católica Sedes Sapientiae por la acogida que tuvieron con nuestra idea de publicar la obra, la paciencia de su Fondo Editorial desde las primeras pruebas en las que se ha ido incorporando información. En esta publicación no hemos querido poner punto final en un momento del pasado, sino que este trabajo queda abierto, porque la Historia está continuamente abierta a nuevos aportes, seamos benévolos lectores de esta obra que podemos sumar.

Dr. José Antonio Benito Rodríguez
"Queremos brindar un servicio a la memoria colectiva de nuestro Perú a través de los hitos más importantes de su vida religiosa"
  Estamos en una "feria" y por eso contamos con el "ruido". También la Iglesia a lo largo de dos mil años ha tenido que "meter ruido" como lo metió Jesús en el Evangelio y por eso hasta los ciegos se enteraban de "que el Maestro pasaba".   
Muchas gracias a cuantos han colaborado en hacerlo realidad: P. Armando Nieto (lo considero un homenaje ante su próximo jubileo por los 50 años como sacerdote), los alumnos de licencia que iniciaron el primer borrador de cronología, Angélica Carazas y el CEPAC, Patricia Vilcapuma y el Fondo Editorial de la UCSS...
Gracias a los ausentes especialmente Monseñor Lino, fundador y gran canciller de la UCSS, obispo de Carabayllo, P. Joaquín Martínez Valls, rector de la UCSS, Dr. Gian Battista Bolis, vicerrector administrativo e impulsor de la publicación.
   Gracias a los comentaristas, querido Monseñor Salvador Piñeiro, por palabras tan entrañables y estimulantes, amigos Fernando López y Rafael Sánchez-Concha por comentarios tan sabios y amistosos. Gracias a todos ustedes que nos acompañan.
Quiero destacar los VALORES de la obra y comienzo por donde debía terminar, compartiéndoles que hasta el último momento hemos seguido incorporando fechas como las vinculadas con fundadores en el Perú: San Josemaría del Opus Dei, el Siervo de Dios Monseñor Luigi Giussani, de Comunión y Liberación, Kiko Argüello, del Camino Neocatecumental...¡Búsquenlas!
   Quien expone se EXPONE...De entrada sabemos que hay vacíos en las fechas...comencemos a llenarlos. Estamos muy agradecidos de "corregir" y "aumentar" en sucesivas ediciones.
       Se van a encontrar con mil y un detalles, bastantes con datos corregidos como el de la entrada de Santo Toribio en Lima, no el 24 de abril como señalaban habitualmente sino el 12 mayo de 1581.
Pienso que la obra aporta un cierto orden a la historia del cristianismo, y más en concreto, a la historia de la iglesia católica en el Perú. Como solía decir Víctor Andrés Belaunde la historia es una suerte de liberación puesto que convierto el caos de información inicial en un orden al culminar la obra.
       Claro que no se puede leer de corrido como un ensayo, una novela, aunque quien se anime no estaría nada mal. Pero lo adecuado es tenerla a mano para consultas temáticas, lugares, fechas, acontecimientos, personas...
Creo que el presente libro nos va ayudar a superar "monstruosidades" (fijaciones de temas como el de las "sombras", idolatrías, inquisición) y dejar paso a una historia más equilibrada y veraz.
       Quiero por último enfatizar la importancia de la historia, específicamente la religiosa. Rescato de la encíclica "Lumen Fidei" escrita conjuntamente por Benedicto XVI y Francisco Me impresiona el uso frecuente de la palabra "historia" (39 menciones) o memoria (25), recuerdo, olvido, temporal, día a día..., llegando a decir que "La fe nos abre el camino y acompaña nuestros pasos a lo largo de la historia (n.8). Romano Guardini escribe que «la Iglesia es la portadora histórica de la visión integral de Cristo sobre el mundo" (n.22). De la primera ojeada a la encíclica subrayo algunos textos, especialmente aquellos que tienen que ver con la memoria, con la historia...para que no se nos olvide. Nos propone figuras históricas, protagónicas, testigos de fe: Abrahán, Moisés... "como esta memoria no se queda en el pasado, sino que, siendo memoria de una promesa, es capaz de abrir al futuro" (n.9). Tales personajes no son personas aisladas sino representantes de un pueblo, el de Israel: "la luz de la fe está vinculada al relato concreto de la vida, al recuerdo agradecido de los beneficios de Dios y al cumplimiento progresivo de sus promesas" (n.12). Aquí lo aplicamos para el Perú
         La fe no es algo subjetivo y mental, sino completamente objetivo y real. Requiere de una conversión y pasa por el encuentro personal con Dios: "Creer significa confiarse a un amor misericordioso, que siempre acoge y perdona, que sostiene y orienta la existencia, que se manifiesta poderoso en su capacidad de enderezar lo torcido de nuestra historia. La fe consiste en la disponibilidad para dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios. He aquí la paradoja: en el continuo volverse al Señor, el hombre encuentra un camino seguro, que lo libera de la dispersión a que le someten los ídolos" (n.13). Les comparpto el consejo de don Miguel de Unamuno a don José de la Riva Agüero. José de la Riva Agüero quien profesará durante un tiempo ideas teístas racionalistas. Hasta el propio Miguel de Unamuno, quien se proclamó "hereje de todas las herejías", llega a aconsejarle en carta personal (10-I-1910): Lo que me dice de sus preocupaciones religiosas me recuerda mis 25 años. También yo pasé por un período de positivismo, mejor aún de fenomenismo. Salí de ello por impulsos de sentimiento...Los estudios históricos le darán a usted una fe, confío en ello...Si yo fuese más joven y no me hubieses metido ya en tan diversas empresas me dedicaría a escribir una historia de España. No hay filosofía ni poema como ése. Necesita más penetración filosófica que un tratado sobre el libre albedrío o la casualidad y más imaginación que para hacer una novela. ...La historia, además, es sedante y es consoladora. La fe que se pierde estudiando filosofía abstracta se recobra estudiando historia. Dios se revela en la historia, no en la naturaleza.
           En la celebración de los sacramentos, la Iglesia transmite su memoria, en particular mediante la profesión de fe (n.46). La continuidad de la memoria de la Iglesia está garantizada y es posible beber con seguridad en la fuente pura de la que mana la fe. (n.49).
Con esta obra, queremos brindar un servicio a la memoria colectiva de nuestro Perú, de nuestra religiosidad en el Perú, de nuestra Iglesia en el Perú. Y no creo tener que especificar "católica" porque hasta muy recientemente había casi una identidad total y porque no dejamos de reseñar lo más destacado de las otras iglesias y grupos religiosos.
           Retiro mi gratitud a todos ustedes, les animo a leer y difundir la obra. Culmino con una sencilla oración dirigida a María, madre de la Iglesia y madre de nuestra fe, tomada de "Lumen Fidei": "¡Madre, ayuda nuestra fe! Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado. Recuérdanos que quien cree no está nunca solo. Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino. Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor".


© 2020 P. Armando Nieto Nieto, historiador y sacerdote jesuita, Lima, Perú 28046
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